
Mi profesor de Recursos Humanos es una de esas personas que transmite esa sensación de sabiduría milenaria,como un sensei. Puede que sea su bufanda morada o las arruguitas y la barba que no encajan con su cara traviesa, pero hipnotiza cuando habla.
El miércoles al final de la clase dijo:
“Hoy salimos pronto… pero antes tenéis una obligación… DISFRUTAR DE LA VIDA”
Tendré que empezar a hacerle caso.
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